Mostrando entradas con la etiqueta by floor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta by floor. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de febrero de 2010

"Ojos que no ven, corazón que no siente. ¿Será por eso que nadie siente nada por mí? Porque no me ven.
Ser invisible es casi como no existir, solo cuando alguien te ve te sentís vivo.
Lo esencial es invisible a los ojos, ¿será que yo soy tan esencial que soy totalmente invisible? Soy como un fantasma, una sombra que pasa pero nadie me puede ver."

En la gran ciudad hay millones de personas que viven, trabajan y buscan la felicidad. Hay menos matrimonios y gran parte de estos fracasan en los primero cinco años. Hay menos parejas y más personas viviendo solas. Sin embargo las encuestas coinciden: el máximo anhelo de la mayoría es encontrar el amor. ¿Por qué entonces si lo que más desea una chica es ser amada, a veces logra todo lo contrario? ¿Es posible que lo que impide encontrar el amor sea justamente nuestra búsqueda desesperada? ¿Será posible que al estar tan ocupados en buscar, perdimos la capacidad de encontrar? ¿Será que buscamos algo que no existe? ¿Será que vivimos el amor bajo la premisa histérica de deseo tanto y no soy deseado? El más contenido tiene su cara desatada, y el más bueno su cara bestial. Esa dualidad nos da volumen, no somos plano de una sola cara. Una de esas fuerzas ocultas va a ganar en algún momento, y cuando pase eso se va a definir quiénes somos de verdad. A veces en el acto de odiar amamos, y en el de rechazar deseamos, porque aunque no lo soportemos somos contradictorios. La contradicción nos mantiene vivos, nos hace avanzar. Una parte nuestra dice SI y la otra NO, y en esa contradicción está la vida.

miércoles, 3 de febrero de 2010


Cuando estar enamorada significa sufrir, estamos amando demasiado.
Cuando la mayoría de nuestras conversaciones con amigas son acerca de el, de sus problemas, sus ideas, sus sentimientos, y cuando casi todas nuestras frases comienzan con "él...", estamos amando demasiado.
Cuando perdonamos su mal humor, su mal carácter, las "cagadas" que se mandan o su indiferencia como problemas y tratamos de comprenderlo y ayudarlo sin importar que tan malo sea, estamos amando demasiado.
Cuando no nos gustan muchas de las cosas que hacen, pero lo soportamos y aguantamos sus actitudes, estamos amando demasiado.
Cuando nuestra relación perjudica nuestro bienestar emocional y quiza nuestra salud física, sin duda estamos amando demasiado.